Archivo de la Categoría “Cultura Japonesa”
Tanabata es una tradición adaptada de China en la que cuenta la leyenda de la princesa Orihime, la estrella Vega, y su amor Hikoboshi, la estrella Altair. Ellos viven separados por un río, la vía láctea, el cual solo pueden cruzar una vez al año para encontrarse, eso si la lluvia no se los impide. Aunque originalmente el Tanabata se celebraba según el calendario lunar, cuyas condiciones hacían que se apreciaran mejor estas dos estrellas separadas por la vía láctea, actualmente se celebra el 7 de Julio en Japón. Se acostumbra escribir un deseo y colgarlo en una rama de bambú.

Orihime y Hikoboshi en Ranma 1/2
En el Tanabata de 1983, el astrónomo Hisashi Hirabayashi y su colega Masaki Morimoto decidieron mandar un mensaje al espacio utilizando un radiotelescopio, al parecer, mientras se encontraban bajo los efectos del alcohol. El mensaje fue enviado a Vega que se encuentra a 16 años luz de distancia, lo que significaría que el mensaje llego en 1999. En caso de haber sido recibido y respondido, el mensaje llegaría a la tierra en el 2015.

Correo electrónico enviado a los extraterrestres de Altair [via Pink Tentacle]
El mensaje conta de 13 imagenes de 71×71 pixeles. En ellos aparecen datos como números primos, el sistema solar, historia de la evolucion, frecuencia de la señal enviada, y claro, la formula del etanol, los caracteres de “Kanpai” (Salud) y la palabra en ingles “Toast” que significa “brindis”. Hirabayashi dice que tal vez no entiendan esa parte.
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Una pregunta que hice el primer día cuando llegue a Japón a un compañero japonés fue “¿cómo se llama esta calle?” y después de pensar un momento me dijo, tal vez “15″. Fue cunado entendí que generalmente las calles no tienen nombre, excepto algunas avenidas principales. La segunda sorpresa fue ver que los edificios tampoco tienen número. ¿Entonces cómo hace el cartero para entregar una carta? Antiguamente (hace unos 10 años), no existían sistemas de navegación con GPS ni google maps, así que era importante tener una forma para distinguirlos. Así es que, además de el número de manzana y número de lote, se agrega el nombre del edificio. Sí, que todos los edificios en Japón tienen nombre y muchos de ellos se han tomado libertades creativas para utilizar nombres en otros idiomas, incluyendo el español:

Sereno


¿Quién no quisiera vivir en un palacio?

Dias (¿buenos días?)

Villa academia
Y bueno, he visto muchos más que espero encontrar entre las miles de fotos que tengo en el disco duro y mostrarlas en alguna entrada futura. ¿Han visto algunos de éstos edificios con nombre en español, o nombre curioso? ¿Cómo es el sistema postal en tu país?
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Una “side-quest” que se puede hacer durante un viaje por Japón es la de ir recolectando sellos. Éstos se encuentran en aeropuertos, estaciones de tren, castillos, museos y casi cualquier lugar turístico. La emoción de adquirir un nuevo sello es comparable con la de cuando te sellan el pasaporte al llegar a otro país.
El primer sello en una estación de tren fue en 1931 en Fukui, pero esta manía de coleccionar sellos se extendió en 1970 con la campaña “Discover Japan” con el fin de fomentar el turismo durante la Expo Mundial en Osaka.
 
Sellos de viaje
Se pueden adquirir libretas especiales para coleccionar los sellos (llamados “stamp note”). Generalmente vienen las paginas en blanco y las hojas un poco más gruesas de lo normal.

Libretas de sellos, similares a los pasaportes
En esta página se pude ver la lista de sellos en las estaciones de JR, aunque está en japonés. En la muchas estaciones el sello no está a la vista, sino hay que pedirlo con el encargado de los boletos. Existe un libro para coleccionar 550 sellos de estaciones de tren de todo Japón, aunque el pesa casi 800 g y no es tan fácil de llevar.

Este libro tiene espacio para 550 sellos de estaciones de tren
El túnel de Kanmon, que une la isla de Kyushu con la isla principal Honshu y hablé de el en esta entrada, hay un sello dividido en 2 partes. En una entrada está una parte del sello y para completarlo se cruza el túnel.

Sólo la mitad del sello disponible

El resultado final de cuando se unen las dos partes del sello

Además, existe un juego de Doraemon que emula la satisfacción de ir agregando sellos al viajar por Japón.
Espero ir coleccionando los de las estacones de Kitakyushu, que son muchísimas.
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Una de las cosas que me sorprendió en Japón es que no está mal visto que las mujeres entren a los baños de hombres. Es común que al entrar a uno de ellos en una estación o en una tienda, entré la señora del aseo de lo más normal. Parece ser una tradición arraigada desde antes de que los extranjeros introdujeran el concepto de “toilet” y era común ver hombres haciendo sus necesidades por ahí. Actualmente, aún no es raro ver a alguno de ellos por la noche.

Urinario en el “Green Park” de Kitakyushu
Muchos urinarios públicos están puestos de tal forma de que no es difícil verlos desde fuera. Incluyendo los de la escuela donde estoy, y es un edificio que tiene menos de 10 años.
Lo que me pareció el colmo es baños mixtos con urinario, vistos en Shikoku:

Urinario en la estación de Uzu (Mixto)

Urinario en el templo Konpira-san (Mixto). Sale un poco obscuro, pero se logran apreciar los urinarios.
Y bueno, para evitar daños a la propiedad privada se puede utilizar uno de estos:

No al Manneken Pis

Ruinas de sanitarios en Grecia
Cuando pasé por Grecia, puede ver que ellos ya tenían servicios sanitarios públicos desde hace mucho tiempo.
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Me refiero al conjunto de monedas de escaso valor.

(No es la bóveda del tío Gilito Rico Mac Pato)
Antes de llegar a Japón estaba poco acostumbrado a lidiar con el problema de acumulación de monedas:
a) Era común pagar con tarjeta de débito/crédito en el supermercado y restaurantes. Aquí casi todos aceptan sólo efectivo.
b) Precios no-rendodeados en Japón, en especial les gustan los que terminan en “8″.
c) Antes de venir, a veces al pagar algo me daban la opción de darme chicles o golosinas en lugar de monedas, o si no, redondear la cantidad para donar esos centavos a una causa benéfica. En Japón no existe eso y cada yen cuenta.
d) Al dividir los gastos entre amigos, solíamos redondear la cantidad, o incluso alguno se animaba a invitar a los demás. Mis compañeros japoneses solían dividirlo hasta el último yen.
e) En Japón no hay gente pidiendo dinero. Me parecía común que al ir manejando y detenerme en un semáforo, alguien se acercara para lavar el parabrisas y darle una moneda a cambio. Simplemente no hay eso.
f) Las monedas de 5 y 1 yen no se pueden utilizar en las máquinas de bebidas.
A lo largo de varios años no me preocupé mucho y cuando se me juntaban las monedas las iba metiendo a una alcancía hasta que ya no cabían y las metí en esta bolsa.
Esta semana fui al banco y aproveché para llevarla. En total salieron 5,556 yenes que es una suma nada despreciable. Además había una moneda de 20 centavos de euro y me da gusto que no haya descompuesto la máquina con la que cuentan las monedas. Les hizo un poco de gracia que les llevara tantas.

La bolsa estaba algo pesada
Ahora ya he aprendido a manejar más éste fenómeno. Antes de pagar con un billete, cuento las monedas que tengo. Aún si pago con billete, doy monedas para que me regresen una menor cantidad. Por ejemplo, si fueron 997 yenes, en lugar de pagar simplemente con un billete de 1000, también doy 2 monedas de 1 yen y así me regresan una de 5 yenes, en lugar de 3 de 1 yen. Algo sencillo pero que me tomó tiempo acostumbrarme ^^;
¿A alguien le ha pasado algo parecido?
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Chiiori es una casa de 300 años y la única sobreviviente a la modernización
El valle de Iya (en la isla de Shikoku) se divide en dos. Mientras que una parte oriental es de relativo fácil acceso y cientos de turistas vienen a ver el puente Kazura cada año, la parte occidental permanece más aislada. Al menos hasta principios del siglo XX permaneció como si se tratara de un país independiente. En el dialecto local hay indicios de que proviene del lenguaje hablado hace 1000 años, cuando los Heike derrotados se asentaron en estas tierras.

Alex Kerr vivió unos años de su adolecencia en Japón durante la década de los 1960′s. Después de quedar fascinado con sus tradiciones, hizo un viaje de 2 meses por Japón. Aunque Shikoku no estaba en su intinerario, visitó el templo de Kotohira, que es el más visitado de la isla. A partir de ahí comenzó a explorar el área y llegó a este valle aún aislado, pero que estaba sufriendo unos cambios.

En su libro, “Lost Japan” (cualquier parecido con el título de este blog es sólo coincidencia), relata cómo al mismo tiempo en que Japón se encontraba modernizándose, los paisajes naturales y tradicionales iban desvaneciéndose: “Ahora un turista que llega a un jardín de Kyoto se imagina que eso es naturaleza, pero la naturaleza en Japón solía ser mucho más misteriosa y fantástica, un lugar que parecía ser sagrado y habitado por dioses”.

Cuando Kerr llegó a Iya a principios de los 1970′s encontró casas con techo de paja donde se cocinaba en una hoguera dentro de ella. Con los años, el techo y la madera adquirían un color negro. Durante esos años, la gente comenzaba a emigrar a las ciudades y había muchas casas abandonadas. Después de buscar mucho, encontró una que no estaba tan vieja y que aún se podía restaurar. Después de negociaciones que duraron 4 meses, la adquirió a $1300 dólares, a lo que estaba el cambio en esa época. La llamó Chiiori al unir los caracteres de “flauta de bambú” y “residencia”.

Vivió unos años ahí, aprendiendo las costumbres locales, y luego tuvo un gran problema para reparar el techo. Chiiori y otras dos casa (proclamadas “tesoro nacional”) eran las únicas que quedaba con techo de paja, ya que todas las demás lo cambiaron a aluminio o latón. Se requerían de varios tipos de hiervas y sogas que se estaban dejando de cultivar y no había personas especializadas, lo que el monto por reparar el techo ascendía 30 veces lo que le había costado la casa. Después de varios años y colaboración de todos sus amigos lograron repararlo en 1988.

En los años siguientes, Kerr volvió a Tokyo y ya no disfrutaba tanto visitar su casa en Chiiori, al ver tantas máquinas de construcción cambiando el paisaje. Es ahora difícil encontrar un lugar que no se vean postes de luz, o tiendas de conveniencia. Algo se había perdido.

Chiiori esta abiera al público y se mantiene gracias a la asociación no gubernamental que crearon. Tuvimos la oportunidad de pasar una noche en ella.
Kerr describe su estancia en el valle de Iya como si estuviera en un valle perdido del Jurásico, con perodáctilos rondando. Como nosotros fuimos en invierno, después de cruzar un largo túnel y ver todo lleno de nieve, la sensación fue más como si estuviéramos entrando a Narnia.

En su libro “Lost Japan”, Kerr cuenta su experiencia en Iya y muchas cosas más de aquella época que ahora parece tan distante.
Donde vivo también ha cambiado muchísimo. Cuando llegué no había casi casas, muchos insectos, las lagartijas se metían a la escuela, incluso me dijeron que solía haber cerdos salvajes rondando. Incluso que había unas montañas más.
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El instituto Tochiku tiene 110 años de antigüedad y es el que tiene mayor renombre dentro de la isla de Kyushu. Había visto a muchísimos chicos en uniforme escolar cerca de la estación de tren, pero no había visitado esta escuela. Ayer les ayudamos a mover unos escritorios al tercer piso y no había ascensor. Aunque eran muchos, terminamos en una hora, gracias al trabajo en equipo.
Lo que me parece curioso, es que los colegios japoneses tienen una arquitectura similar.

La fachada de enfrente

El típico pasillo con ventanas grandes

Un salón de clases
No podido dejar de pensar en los animes de Ranma 1/2 y Lum de (escritos por Rumiko Takahashi), cuyas historias se desarrollan en este tipo de aulas, y también a “inochi” que ví en el blog de Kirai.
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Estos días se pueden ver estas muñecas que celebran el día de la niña en diferentes sitios. Tanto en exposición, como en tiendas. Me ha sorprendido el precio que pueden tener. En una tienda departamental hay unas que sólo incluyen al emperador con su esposa que valen hasta 280,000 yenes y el set de 5 muñecas a casi 500,000 yenes. Aunque hechas a mano y muy bonitos. Generalmente estas muñecas pasan de generación en generación.
Y bueno, también hay versión de 100 yenes.
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